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No. 2796:
Los Altibajos de Yo-Yo
de Maria Elena Soliño y Steven Mintz
Audio

Traducción de Josefina Sánchez Moneny

 

Hoy presentamos los altibajos del yo-yo. El Departamento de Estudios Hispánicos de la Universidad de Houston presenta esta serie sobre las máquinas que mueven nuestra civilización y las personas cuyo ingenio las creó.

¿Quién merece ser llamado el inventor de un producto? La primera persona que sueña con éste? La primera que lo produce? ¿La que lo patenta? ¿O aquella que lo saca al mercado?

Tomemos como ejemplo el yo-yo. Sabemos por la decoración de las vasijas griegas que hace 2.500 años los niños ya jugaban al yo-yo. La palabra proviene de las Filipinas donde el juguete fue introducido a principios del siglo diecinueve. El nombre, proveniente del Tagalo, significa en este idioma ir y venir . Se especula sobre la existencia de algunas versiones del juguete con bordes afilados en forma de navaja, que se habrían utilizado como armas, casi como boomerangs.

La primera patente de un yo-yo en Estados Unidos fue realizada en 1886, pero no fue hasta 1928, y gracias a un inmigrante filipino llamado Pedro Flores que se popularizó el juguete. Mientras trabajaba como portero en un hotel de Santa Mónica, California, también demostraba trucos de yo yo a los turistas. Flores modernizó el invento. En lugar de hacer un nudo alrededor del eje, usó un lazo, lo que permitió que el yo-yo parara y girara y realizara otros trucos. Estas demostraciones fueron tan populares que le permitieron abrir la Compañía fabricante de Yo Yos en Santa Bárbara. También se le adjudica a Flores la promoción de concursos de yo-yo que promovieron la popularidad del producto.

En aquel momento, Donald Duncan, el empresario que había lanzado el primer parquímetro con éxito, compró la compañía de Flores. Duncan convirtió el yo-yo en la primera moda infantil de juguetes, utilizando las modernas técnicas de publicidad de masas. Lanzó grupos de demostración para enseñar los trucos del yo-yo. De hecho, contrató a Flores para ser uno de los primeros 42 presentadores del producto.

El yo-yo de Flores y Duncan fue de los primeros juguetes que se vendió directamente a los niños y no a los padres. Al contrario que otros juguetes como los Lincoln Logs o las muñecas, los yo-yos no fomentaban los roles diferenciados de género. Tampoco pretendían ser educativos, aunque podían ilustrar algunos principios de física como el movimiento , la fricción, la inercia, la aceleración y la velocidad.

Como es de esperar, el yo yo ha tenido sus altibajos de popularidad, pero siempre ha regresado. Actualmente es posible comprar un yo-yo construido con aleación de magnesio, con un eje de precisión de esferas de balero, por mas de 400 dólares. En un mundo infantil dominado por videojuegos, pocos niños saben como "pasear al perro", "acunar al bebé" o hacer que el yo-yo "dé la vuelta al mundo." Sin embargo, es bueno recordar que el actual mercadeo masivo de juguetes para niños comenzó con el simple yo-yo.

Les habló María Elena Soliño de la Universidad de Houston, donde nos interesa el proceso de la mente inventiva.

(Theme music)

Bibliografía

Cross, Gary S.  Kids' Stuff: Toys and the Changing World of American Childhood(Cambridge, Mass.: Harvard University Press, 1999.

N. Hirahara, Distinguished Asian American Business Leaders (Westport, Conn.: Greenwood Publishing Group, 2003), pp. 56-58.

Scott, Sharon M.  Toys and American Culture: An Encyclopedia (Santa Barbara, Calif.: ABC-CLIO, 2010).